Fernanda de Castellano
En Medicina China se dice que hay que tratar al enfermo, no a la enfermedad. Al no ser así nos encontramos con distintas patologías que aceptan una mejoría temporal pero al pasar de algún tiempo recurren. Que es lo más frecuente en nuestra sociedad actual. El hecho de que uno no quiera tener molestias no significa que tenga salud. La salud se cultiva todos los días.
Pero desafortunadamente nos encontramos con algo que la supuesta evolución tecnológica nos brinda: LA PEREZA. Estoy segura de que la pereza es uno de los mayores males de la humanidad. Ella surge de un desequilibrio del Centro. Si el Centro se nos hace muy grande pensamos que somos los dueños del mundo y que todas las personas tienen que admirarnos y querernos y hacernos todo, sin que nosotros salgamos de nuestra silla de oro. Si el Centro se nos hace débil, nos sentimos depresivos, pequeños y vulnerables, sin fuerzas para hacer nada, luego queremos que surja una mano bendita y alguien nos saque de ahí. Estos opuestos se encuentran en que la energía se dirige hacia el exterior. Y los dos opuestos nos hacen olvidar de la fuerza que tenemos en nuestro interior. A medida que vamos perdiendo esta fuerza nos hacemos más y más dependientes.

Los cuatro pilares de la MTCh trabajaban en conjunto para que la enfermedad no se establezca. El arte primordial de sanarse está en la meditación y en el chi kung. Si el hombre falla en cuidarse se recurre a las hierbas. Si aún así no encuentra su equilibrio busca el masaje, tuina por ejemplo, la presión en puntos que activan su propia capacidad para curarse. Y si ni eso es suficiente, utilizamos la acupuntura como última intervención en el esfuerzo para restablecer la salud. Es un camino que todos recurrimos al revés. Con eso no estoy diciendo que la acupuntura es menos importante. Por el contrario, es una medicina MUY poderosa. Si no fuera así no seríamos nosotros super freakies hacia ella... : ) NO! Lo que quiero decir es que hay algo más por detrás de esta vida de falsedades y desilusiones que llevamos: LA VERDAD. Lo que llevas en tu interior en el centro del pecho; allí está guardado lo que eres realmente. Un ser hecho de amor que ha nacido para prosperar. Si cierras los ojos y encuentras otras respuestas ya sabes que algo va mal...
Pero ni siquiera cerramos los ojos. Claro... es muy difícil afrontar a lo que somos realmente. Nadie quiere ver las mierdas que guardamos dentro, los malos pensamientos, los horribles sentimientos. No queremos ser los villanos de la historia. A nosotros nos encanta ver sólo el lado negativo de las cosas. Ni siquiera la crisis por la que estamos pasando todos-nosotros-como-humanidad es mala. Lo que hay que hacer es abrir los ojos para lo positivo. Estoy segura que el universo o Dios o como lo llaméis está loco para que seamos felices, nos pasen buenas cosas, prosperemos y evolucionemos de verdad. El punto no está en no tener sentimientos feos, está en saber manejarlos. Tenemos miedo de mirar hacia nuestro interior porque tenemos miedo de lo que podemos encontrar allí. Hemos guardado tanta basura de antiguas frustraciones, decepciones, rabias y otras porquerías que se ha hecho un montón de nieve y tenemos miedo de la avalancha.
Pero fijaros en lo negativo de todo eso: incluso cuando despertamos las ganas de encontrar nuestro verdadero yo, buscamos medios brutos e incoherentes. No hay que causar ninguna avalancha. Realmente, querer sacar todo de una vez puede causar catástrofes. No saques nada! TRANSFORMALO. Hacia el camino de la verdad, el amor es instantáneo y el desamor es infinito. Sonríe y te sonreirán a ti!

El Centro se restablece cuando tomamos pose de nosotros mismos. Somos responsables por nuestras actitudes, pensamientos, reacciones y interpretaciones. La Medicina China nos ha aportado un rico abordaje hacia la vida y en ella confiamos sumamente. Sabéis que tenemos muchos medios y formas para tratar las enfermedades y los dolores que ellas causan. Pero nuestro mayor reto como terapeutas no es que os encontréis libres de dolores, sino que os encontréis libres.